Lacteos como alimentación humana
LECHE, QUESOS Y OTROS LACTEOS Y LAS 100 ENFERMEDADES QUE PROVOCAN
Este tema estuvo por comprender un libro entero por sí mismo, pero preferí incluirlo dentro de este libro más amplio junto con el SEDA y otros items importantes, para que quede claro que los llamativos logros terapéuticos observados en varios miles de pacientes atendidos, no se debieron sólo a la eliminación completa de carnes rojas y lácteos y a la estabilización de la glucemia, sino a un enfoque verdaderamente holístico, que no descuida lo antedicho.
En más de 1000 conferencias brindadas, cada vez que salía el tema de los lácteos, no me dejaba la audiencia continuar con el eje convocante de la disertación, por la gran inquietud que esto despertaba. Ahora podré sugerirles a ustedes que lean este capítulo y me permitan seguir desarrollando el tema que los atrajo. Históricamente he puesto más el acento en los perjuicios que provocan los lácteos, al dar por sobreentendido que la audiencia o los lectores que se han interesado en lo nuestro, ya conocen los perjuicios que las carnes sobre todo rojas , provocan sobre nuestra salud. Pero he observado que unas cuantas personas han dejado los lácteos luego de escucharnos o leernos, pero no la carne, lo cual a mi criterio, sería un garrafal error. Tan grande como el que miles o millones de personas ovolactovegetarianas o lactovegetarianas cometen, el error de dejar la carne pero no los lácteos o, peor aún aumentar estos, creyendo que así compensarán la falta de carne.
De 1000 pacientes oncológicos que atendí, 500 desarrollaron cáncer, luego de hacerse ovolactovegetarianos, muchos de los cuales aumentaron los lácteos por las campañas que generan miedo a la osteoporosis, siendo que, como veremos, los lácteos provocan este trastorno, lejos de ayudar a evitarlo.
En la generación de cáncer y arterioesclerosis e infartos, que representan entre ambos el 75% de las causas de muerte en países como el nuestro, estamos en condiciones de afirmar que los lácteos son más importantes como factores causales, que la misma carne, por lo que ya analizaremos.
Sin embargo, para revertir y prevenir éstas y muchas otras enfermedades, se requerirá, entre otras cosas, eliminar todo lo que venga de la vaca.
No tiene por qué el lector, creer en lo que aquí decimos, ni siquiera por que vea la sólida fundamentación científica que lo respalda. Basta con que lo experimente y vea en sí mismo cuántos trastornos le desaparecerán en poco tiempo al eliminar estos, desintoxicar el organismo y estabilizar la glucemia de la forma que veremos al hablar del SEDA. Y si le quedan dudas, que luego de un tiempo reincorpore algo de lácteos o carne y observe si el problema no le vuelve a reaparecer y a desaparecer al volver a eliminarlos. Invite Ud. a hacer esto a su médico, nutricionista, amigo o familiar que le diga que es una barbaridad eliminarlos, sepa cuáles son sus saludables reemplazos e incorpórelos y no gaste energías en discutir con nadie. ¿Tiene sentido gastar energías en debatir con alguien que quiera convencerlo de que el tabaco o la marihuana son beneficiosos? Yo antes discutía por el tema de los lácteos y la carne. Ahora no me siento más salvador de nadie y comprendo que no hay mayor ciego, que el que no quiere ver. Le ofrezco que lea, si quiere, lo que a continuación escribo y las múltiples citas bibliograficas muy serias que lo respaldan y si ni siquiera quiere hacerlo o inventa excusas para desacreditarlo, recuerdo, sin sentirme superior a nadie, por que yo también me suelo equivocar, la vigencia que tienen la palabras que en 1898, escribió nada menos que León Tolstoi: “Sé que la mayor parte de los hombres, no sólo los que se consideran inteligentes, sino incluso los que verdaderamente lo son, y capaces de resolver los problemas científicos, médicos o filosóficos más difíciles, pocas veces podrían aceptar las más sencillas y obvias verdades, si esto les obligase a admitir la falsedad de conclusiones , que han obtenido quizás con mucho esfuerzo, conclusiones que los enorgullecen , que han enseñado a otros y sobre las cuales, construyeron sus vidas”.
Veremos a continuación cuáles son las enfermedades que, según nuestra experiencia, han mostrado en el consumo de todo tipo de lácteos, pero en su mayoría también de carnes, sobre todo rojas, uno de sus más importantes factores causales.
Luego analizaremos los 12 mecanismos fisiopatológicos por los cuales los lácteos provocan enfermedades y más adelante, al hablar de cada patología en particular, mencionaremos cuáles de estos mecanismos intervienen en cada caso y con qué otras causas suelen interactuar.
LISTADO DE LAS CIEN ENFERMEDADES PRODUCIDAS POR LOS LACTEOS
1- Enfermedades respiratorias.
Asma bronquial- Sinusitis y Pólipos de senos paranasales- Rinitis- Fiebre de Heno-Amigdalitis-Angina roja y pultácea-Faringitis- Laringitis-Pólipos laringeos-Bronquitis Aguda y Crónica- Enfisema y Fibrosis pulmonar- Bronconeumonía y Neumonitis. Tuberculosis
2- Enfermedades digestivas.
Aftas en la boca- Glositis- Gingivitis- Gastritis hipoclorhídrica y autoinmune- Enteritis- Enterocolitis- Síndrome de Malaabsorción- Colitis ulcerosa- Disbacteriosis Intestinal y Dispepsia putrefactiva- Colon irritable- Adenomatosis y pólipos intestinales- Hígado graso o Esteatosis hepática- Pancreatitis y Enfermedad fibroquística del páncreas- Litiasis biliar y Litiasis de glándulas salivales- Hepatitis crónica autoinmune-Constipación y Hernia.
3- Enfermedades Genitourinarias y Mamarias.
Litiasis (cálculos) de riñón- Insuficiencia renal, aguda y crónica- Quistes renales únicos y múltiples- Glomérulonefritis- Pielonefritis- Síndrome nefrótico y nefrítico- Cistitis y otras infecciones urinarias a repetición especialmente por Escherichia Coli y Proteus- Uretritis- Flujo vaginal por Trichomonas o Cándidas- Lesiones en cuello uterino por HPV- Fibromas o Miomas o Pólipos uterinos- Prostatitis y Adenomas de próstata- Quistes ováricos- Endometriosis- Displasia mamaria nodular y difusa- Mastitis- Enfermedad de Paget del pezón- Esterilidad femenina o masculina con componente alérgico, autoinmune, infeccioso u hormonal.
4-Enfermedades Neurológicas- Autoinmunes, Alérgicas y del Colágeno.
Esclerosis múltiple y otras enfermedades desmielinizantes - Esclerosis lateral amiotrófica o en placas - Lupus eritematoso sistémico- Artritis reumatoidea- Miastenia Gravis- Tiroiditis de Hashimoto y otras patologías tiroideas autoinmunes- Diabetes con componente autoinmune- Esclerodermia- Pénfigo- Retinitis pigmentaria- Hepatitis crónica autoinmune- Todo tipo de enfermedades alérgicas, incluso alergias a sustancias no componentes de lácteos ni de su adulteración- Todo tipo de colagenopatías y de enfermedades autoinmunes- Síndrome de Sjöegren- Enfermedad de Peyronet- Dermatomiositis.
5- Enfermedades de la Piel, Pelos, Uñas y Tejido Celular subcutáneos.
Esclerodermia- Eczemas- Psoriasis- Pénfigo- Eritema Nodoso- Vitiligo- Verrugas- Leucoplasias- Acné- Forunculosis- Abcesos- Lesiones por Herpes simple y Herpes Zoster (Culebrilla)- Micosis dérmica y ungueal (hongos) - Celulitis- Alopecía – Caspa y Seborrea- Dermatitis del pañal y otras formas de dermatitis- Sudamina- Impétigo- Cáncer de piel- Sarcoma de Kaposi- Dermatomiositis.
6- Dislipidemias, Enfermedades Cardiovasculares y Flebológicas.
Hipercolesterolemia- Hipertrigliceridemia y otras Dislipidemias- Arterioesclerosis coronaria, cerebral, etc.-Síndrome de Claudicación Intermitente- Várices- Adenopatías y Linfangitis- Elefantiasis- Flebitis y Tromboflebitis- Hiper o hipotensión arterial (presión alta o baja).
7- Enfermedades Infecciosas.
Todo tipo de infecciones bacterianas. Todo tipo de infecciones virósicas. Todo tipo de infecciones micóticas (hongos).
-SIDA con HIV positivo- HIV sin SIDA- Síndrome de fatiga crónica virósica- Tuberculosis-Lepra.
8- Enfermedades Endocrinas.
Diabetes Mellitus con componente autoinmune- tiroiditis de Hashimoto- Hipotiroidismo- Bocio nodular y difuso.
9-Cáncer, Tumores benignos y Enfermedades Hematológicas.
Cáncer de mama, útero, ovario, colon, páncreas, vías biliares, estómago, esófago, hígado, próstata, testículo, piel, cerebro, etc. Leucemias, Linfoma de Hodgkin y Linfomas no Hodgkin. Tumores benignos de todo tipo y localización como hipófisis- Neurinoma del acústico y de otros nervios, cerebrales, etc. Anemias ferropénicas y/o con componentes Autoinmunes. Mielodisplasias.
10- Enfermedades Oftalmológicas y Otorrinolaringológicas.
Además de las citadas en 1 Conjuntivitis- Otitis- Retinitis pigmentaria- Cataratas- Pterigion- Orzuelos.
11-Enfermedades Osteoarticulares y Reumáticas.
Artritis reumatoidea y otros tipos de Artritis- Artrosis con o sin deformidad articular- Osteoporosis- Espondilitis anquilosante- Calcificaciones anormales en articulaciones (picos de loro) y en cualquier parte del cuerpo (arterias, mamas, cerebro, riñones, vesícula biliar, glándulas salivales, etc.)
Otras Enfermedades:
SIDA sin HIV (linfocitopenia “idiopática” de los CD4)
Mecanismos por los cuales los lácteos generan cien enfermedades
- Reacciones alérgicas vinculadas con sus proteínas.
- Autoinmunidad y agotamiento inmunológico relacionado con sus proteínas.
- Transformación en microbios del excedente proteico (caldo de cultivo). Proteínas organizadas para abrirse paso por sí mismas y así eliminarse del organismo.
- Depósitos múltiples y anómalos del excedente de proteínas no metabolizados y no eliminados como bacterias u hongos (por ejemplo por uso imprudente de antibióticos ante estas infecciones). También depósitos de calcio en múltiples lugares anormales (picos de loro, cálculos, calcificaciones mamarias, etc.)
- Grasas (colesterol, triglicéridos) por acción directa (arterioesclerosis, Factor X-O)e indirecta (a través de constipación y transporte de cancerígenos liposolubles, por ejemplo).
- Hidratos de carbono (intolerancia a la lactosa).
- Otros componentes naturales (factor de crecimiento epitelial, toxicidad por exceso de vitamina D).
- Virus, bacterias, hongos, o parásitos que transporten.
- Aditivos (teóricamente prohibidos).
- Contaminantes naturales (por ejemplo aflatoxinas).
- Contaminantes químicos, o bioquímicos o físicos, accidentales o por imprudencia, o por tratamientos hechos a las vacas o a su alimento (antibióticos, hormonas, DDT, sustancias radioactivas, etc.).
- Robo de calcio y otros nutrientes. Acidificación de la sangre.Inadecuada proporción calcio/fósforo.
ANALISIS DETALLADO DE ESTOS MECANISMOS
1)- Reacciones alérgicas vinculadas con sus proteínas.
El nutricionista John Mc Dougall, señala en “Dairy products and Eggs are avoided on a Healt-supporting data” que los lácteos son la principal causa de alergias alimentarias, lo mismo señala el doctor Frank Oski en “Don’t drink your milk”. La Asociación Americana de Pediatría desaconsejó su uso en bebés y recientemente el jefe de Gastroenterología del Hospital de Niños de La Plata afirmó en declaraciones periodísticas que el 80% de los chicos son alérgicos a la leche. Esto también es válido para los adultos, incluso para los productos derivados de la misma. Se han detectado 25 antígenos diferentes en la leche (sustancias foráneas que generan una respuesta inmunológica). La caseina, la lactoalbúmina y la gammaglobulina bovina son de las más antigénicas y de difícil digestión y no sólo se las encuentra en los lácteos, sino en forma de caseinatos se los incorpora en muchos medicamentos e incluso en suplementos nutricionales que se les aporta a pacientes en estado terminal, agravando su proceso y en productos que la gente cree muy naturales o saludables (valga recordar que de la caseína se extrae el poderoso pegamento conocido como “cola de carpintero”). Es muy importante conocer la composición de cada medicamento o suplemento nutricional o alimento que se ingiere para poder superar las diferentes formas de alergia, ya que éste es uno de los ejemplos de patologías que pueden tener respuesta del todo o nada. De la misma forma que si uno es alérgico a la penicilina, con un sólo comprimido puede tener una respuesta máxima, con la alergia a las proteínas de los lácteos o a los antibióticos que se les suelen agregar, pasa lo mismo. La caseína es la más abundante de las proteínas de la leche y el 40% de la misma es indigerible y favorece también la dispepsia putrefactiva, la constipación, etc. La Dra. Charlotte Cunningham Rundles expuso sobre sus extensas investigaciones en este tema en el Simposio sobre “Nutrición, Infección y Sistema Inmunológico”, organizado en 1986 por el Instituto de Nutrición Humana, en el Colegio de Médicos y Cirujanos de la Universidad de Columbia. Según afirma la misma, el tracto gastrointestinal tiene un rol fundamental en evitar la absorción de antígenos a la sangre, en primera instancia a través da la secreción y reciclaje de un conocido anticuerpo llamado inmunoglobulina A (IgA). El mismo se segrega en la mucosa de intestinos, pulmones y otros órganos. La superficie de absorción intestinal es, de lejos, el mayor contacto del cuerpo con el exterior (aproximadamente 300 metros cuadrados en un adulto normal es la superficie de todos los pliegues intestinales).
Por lo tanto deben ser inmensas las cantidades de IgA que deben segregarse para proteger permanentemente al organismo de todos los trastornos que provocaría que tantas substancias extrañas entraran directamente al torrente sanguíneo. En circunstancias normales las proteínas bovinas de lácteos y carnes, al igual que todas las demas, deberían ser degradadas en los aminoácidos que las constituyen y absorbidos como tales; el organismo los lleva por la sangre hasta las células para que allí se produzcan proteínas propias que no perjudiquen sino beneficien al organismo. Además, aquellas proteínas que se ingieren en exceso o que no se digieran, deberían ser retenidas en el intestino y excretadas con la materia fecal. Parece ser que la carencia de IgA secretoria es una de las deficiencias inmunológicas más comunes y menos diagnosticadas. Esta condición es normal en el feto y en el neonato por la inmadurez inmunológica, pero la leche materna suministra la IgA necesaria para lograr el desarrollo, mientras que la leche vacuna carece totalmente de este anticuerpo esencial. Por este motivo aportar proteínas tan antigénicas como las de la leche de vaca a un bebé o a un niño, con sus intestinos, sus pulmones y su sistema de defensas aún inmaduro, es uno de los más frecuentes errores tanto de los padres, como de los pediatras y nutricionistas. También, si tenemos en cuenta que cuanto más antigénico es lo que come un joven, un adulto o un anciano, más IgA y otros elementos del sistema inmunológico se tendrán que utilizar, por más que en buena medida los mismos se reciclen, habrá más posibilidades de favorecer un agotamiento al menos transitorio de los mismos y que con esto entren “como Pancho por su casa” las proteínas foráneas de la leche y sus derivados y secundariamente de la carne y otros alimentos o sustancias que aunque no sean tan antigénicas como los lácteos, gracias a estos y a su acción mencionada, pasen a provocar respuestas alérgicas de todo tipo, tanto intestinales como respiratorias, en la piel, etc. Esto explica por qué en la clínica vemos con mucha frecuencia, que después de cierto tiempo de eliminar los lácteos por completo, mejoran parcialmente o desaparecen, por ejemplo, las alergias al yodo, al polen o a otros alimentos, medicamentos, etc.
Este mecanismo de acción de los lácteos como causa de enfermedades está muy emparentado con el que veremos a continuación y tanto uno como el otro representan quizás los dos más frecuentes responsables de la generación de la mayor parte de las patologías del listado presentado antes. Teniendo en cuenta que las proteínas son constituyentes naturales de la leche, al igual que las grasas, la lactosa, algunos minerales y el peligroso factor de crecimiento epitelial y que cualquiera de las variantes de la misma (descremada, en polvo, etc.) mantiene como base inamovible a las proteínas y comprendiendo lo dicho en el párrafo anterior, no hay dudas de que aunque tantas veces muchas industrias lácteas, hagan aberraciones con lo que se ordeña de la vaca, no son estas industrias, sino la misma vaca la que produce la peor parte de lo que recibimos en los lácteos: sus proteínas. Por lo tanto de esto no se salva ni la leche ecológica, aunque sea tomada al pie de la vaca.
2)- Autoinmunidad y agotamiento inmunológico relacionado a sus proteínas
Está demostrado que el exceso de respuestas inmunológicas provocado por exposición muy frecuente a substancias que el organismo no reconoce como propias es uno de los principales factores que pueden inducir al agotamiento del sistema inmune en uno o más de sus múltiples componentes. Ya se explicó lo que sucede con la IgA intestinal. Se denomina autoinmunidad al daño provocado por las mismas defensas del organismo, contra sus propias células, tejido u órganos. Son muchísimas las enfermedades conocidas desde hace mucho, donde se ha descubierto últimamente, algún componente de autoinmunidad. En nuestra experiencia el 100% de los pacientes que observamos con alguna enfermedad autoinmune, el factor común de todos ellos fue el consumo frecuente y casi siempre abusivo de algún tipo de lácteo, especialmente helados en la mayoría de los pacientes con esclerosis múltiple y quesos en pacientes con otras patologías de este tipo. Existen diferentes formas de auto inmunidad y tanto en unas como en otras se puede demostrar alguna vinculación con la leche y sus derivados (aunque como en todo no se puede decir que sea el único factor causal). Uno de esos tipos es la producción de anticuerpos que en vez de atacar elementos extraños ataca las propias células. Estos se verifican en ciertos trastornos por ejemplo de hígado (hepatitis crónica autoinmune), del estómago (gastritis crónica autoinmune), de la tiroides (tiroiditis de Hashimoto y otras formas de hipotiroidismo), pénfigo (grave afectación de la piel), diabetes autoinmune, etc. Por ejemplo se ha descubierto que los niños con diabetes infantojuvenil, tienen en su sangre 7 veces más anticuerpos contra la caseína (la proteína más abundante de la leche)que los adultos normales y que existen estructuras antigénicas similares en la caseína y en las células del páncreas donde se produce la insulina, hormona que les falta a los diabéticos. Es elemental, atando cabos, que si la caseína puede entrar “como Pancho por su casa” al torrente sanguíneo por lo explicado en el punto precedente y puede por esto generarse a diario anticuerpos contra ella, estos pueden confundirse y atacar también a las células pancreáticas, generando una diabetes autoinmune, más aún si la predisposición genética y el consumo abusivo de golosinas, bebidas azucaradas, postres, harinas blancas y otros elementos suman su acción (esto se ampliará al hablar de diabetes). De la misma forma otros antígenos de la caseína y de otras proteínas bovinas podrían asemejarse en su estructura a otras células humanas de otros órganos y de acuerdo a cuál o cuáles sean y qué otros factores se sumen, se pueden generar muchas de las enfermedades del listado visto. Lo interesante es que muchos de estos anticuerpos ya se pueden dosar en sangre y hemos comprobado que en los casos que pudimos acceder a estos estudios y el paciente tuvo suficiente disciplina en la dieta y además volvió a controles posteriores, el nivel de estos anticuerpos se reduce gradualmente hasta normalizarse en muchos casos y al reincorporar proteínas bovinas, vuelve a aumentar. No sólo las proteínas generan la producción de anticuerpos, lo mismo sucede con el peligroso Factor X-O que se verá luego.
Otro tipo de autoinmunidad está relacionada con los complejos antígeno-anticuerpo (atacante-defensor) que circulan unidos por la sangre, que no alcanzan a ser englobados, degradados y eliminados por un conjunto de 18 elementos proteicos denominados “complemento”. Estos complejos se depositan en riñones, vasos sanguíneos, articulaciones, etc. generando diferentes trastornos. Se demostró que quienes tienen muchos complejos antígeno-anticuerpo circulantes, muestran bajos niveles de complemento, dentro de los 30 a 60 minutos de tomar tan sólo 100 mililitros de leche. Si la ingesta de lácteos es mayor, la caída del complemento también es mayor y muy probablemente de acuerdo al tipo de lácteo del que más se abuse, se producirá mas, uno u otro tipo de patologías. Por ejemplo este tipo de mecanismo autoinmune es el que se verifica con la nefritis (afección del riñón), algunas artritis, vasculitis y ciertas anormalidades de las funciones cerebrales. Probablemente por esta causa los lácteos de todo tipo que tanto comen los chicos, sumado a los dulces (gaseosas, chocolates, helados, dulce de leche, yogurt, postres, galletitas, etc.) causales de caídas del azúcar en la sangre por efecto rebote (ver SEDA) que también afecta las funciones cerebrales como la memoria, concentración, etc., sean los principales responsables de los trastornos en el rendimiento escolar, más aún si el coeficiente intelectual es normal.
Otro mecanismo de autoinmunidad puede relacionarse con la caída de los linfocitos CD8 u OKT8 también llamados inmunosupresores que son glóbulos blancos o leucocitos que tienen la función de frenar la respuesta inmunológica para que no resulte exagerada. El ingreso a la sangre de substancias extrañas altamente antigénicas (o sea altamente generadoras de rechazo inmunológico) como las de los lácteos, estimula mecanismos como los que se acaban de describir y para evitar que los mismos sigan dañando al organismo se producen más linfocitos supresores. Su producción puede agotarse por tanto estímulo permanente y con esto la enfermedad de la que se trate (artritis reumatoidea, esclerosis múltiple, etc.) hace un pico agudo que luego se estabiliza al reponerse el nivel de linfocitos. Los tratamientos con corticoides son la mayor aberración para estas enfermedades pues no sólo aumentan las causas de las mismas (que se analizarán al hablar de cada una) sino que también disminuyen la producción de linfocitos supresores. cuándo se los estudia en farmacología, se nos enseña que los corticoides son maravillosos medicamentos capaces de hacer que un moribundo se levante de su lecho y camine raudamente…hacia su propia tumba. Sin embargo a veces pueden salvar una vida (como en un edema de glotis), siempre que se los use en emergencias y por muy corto tiempo. En estos casos pueden ser aceptables, pero no en enfermedades crónicas como las autoinmunes, en las que hemos visto excelentes respuestas, dejando de administrarlos por completo pero gradualmente (no deben eliminarse de golpe) a la vez que se han ido eliminando los lácteos radicalmente y erradicado los otros posibles factores causales. De la misma forma, como recién vimos, pueden disminuir o agotarse los linfocitos CD4 o OKT4 también conocidos como T helpers o auxiliares de la acción de otros elementos del sistema inmunológico. Si bien su déficit puede generar infecciones de cualquier tipo estas células se hicieron famosas gracias al SIDA, ya que en este síndrome de inmuno deficiencia adquirida suelen bajar, pero no siempre y su nivel no es parámetro tan fiel de la evolución como se cree. Si bien se demostró que el virus conocido como HIV puede destruir algunas de estas células, está demostrado que en la misma unidad de tiempo en que el virus mata una célula, el organismo en condiciones normales reproduce 30. Queda claro que el virus por sí mismo no le haría ni cosquillas al sistema inmunológico, pero si el organismo está desnutrido y/o bombardeado con drogas, antibióticos y otros alimentos, lácteos y sobre todo prisionero de un pánico atroz por creer que se tiene un virus asesino en la sangre y contra el que no se puede hacer nada y a esto se le suma la discriminación social, la pérdida de trabajo, de pareja, etc., todo esto puede ser devastador. Está demostrado que aunque no tuviese ningún virus cualquier persona que pasa por lo antedicho podría (si no cambia lo que tiene que cambiar) morirse de SIDA o de algo que es exactamente lo mismo, pero sin la presencia de HIV y por eso se ha llamado linfocitopenia idiopática de los CD4. Esta es, en otras palabras: caída de los linfocitos CD4 por causas desconocidas…¿Realmente son desconocidas esas causas o esas causas que nombramos son las verdaderas causas del SIDA con la presencia o no del HIV? Esto lo ampliaremos al hablar de SIDA.
Si en cambio la parte del sistema inmunológico que decae es la que se denomina Sistema de Reconocimiento Antiblástico, que es el conjunto de elementos que reconoce y elimina a las cerca de un millón de células cancerígenas que diariamente se llegan a producir en cualquier persona normal y que a esto se le suma un vendaval de cancerígenos dietéticos y ambientales (cuya variedad en los lácteos da para escribir un capítulo sólo con ellos) y el resto de los factores cancerígenos psico-socio-espirituales, lo que puede llegar a desarrollarse es un cáncer. Este tema también lo desarrollaremos más adelante. Para ampliar la información sobre estos dos primeros mecanismos fisiopatológicos y algunos de los otros, se sugiere la lectura del libro SIDA, Macrobiótica e Inmunología Natural de Michio Kushi, Martha Cottrel M.D y Mark Mead. Editado por publicaciones GEA.Mauricio Waroquiers, Maldonado, Uruguay (1993), a mi criterio, el libro de Macrobiótica más científicamente fundamentado.
3) Transformación en microbios del excedente proteico (Caldo de cultivo)
(Proteínas organizadas para abrirse paso por sí mismas y así eliminarse del organismo)
Si bien las dietas muy pobres en proteínas pueden favorecer enfermedades infecciosas porque incluso los mismos anticuerpos son proteínas y no podrían producirse adecuadamente, está demostrado que el exceso proteico también favorece a estas enfermedades. Wilhelm Reich, uno de los científicos más brillantes del siglo pasado demostró irrefutablemente en laboratorio, que la generación espontánea realmente existe. Su experiencia fue filmada y reproducida por otros científicos, incluso algunos de nuestro equipo, como para que no queden dudas. Sin embargo como este libro será seguramente muy polémico por todo lo que implica y al sólo efecto de contribuir a no levantar más polvareda, para no espantar a colegas escépticos, hagamos de cuenta que la generación espontánea no existe (recordemos que no por nada Wilhelm Reich murió en la cárcel). No es necesario basarse en esto para explicar nuestra teoría con respecto a este punto, aunque sí animarse a pensar más allá de lo que conviene a los laboratorios que venden antibióticos, antimicóticos, antiparasitarios y antivirales, sólos o en coktails on the rocks.
Hay cosas tan simples que hasta un niño podría deducir, pero que a los médicos nos cuesta mucho por toda la programación mental que nos formaron en la Facultad… pero hagamos el intento. ¿Cómo están constituidas las bacterias, los virus, los hongos y los parásitos? Básicamente por proteínas y algunos otros elementos. ¿Qué se requiere como medio de cultivo para estos microorganismos? Básicamente proteínas y otros nutrientes, un ph adecuado (grado de acidez/alcalinidad) y una temperatura apropiada. Todo esto es variable según el tipo de microbio que queramos reproducir. Por supuesto (aunque lo indispensable de esto pudiera cuestionarse por lo antedicho), también se requiere sembrar en el caldo de cultivo algunos pocos gérmenes de la especie que se intente hacer multiplicar. La otra pregunta es: ¿Qué hace el organismo cuándo al mismo se le aporta un exceso cotidiano de proteínas? (carne de cualquier tipo, lácteos, etc.). Si fuera un exceso de grasas las acumularía como tales en el tejido adiposo en diferentes órganos, vasos sanguíneos (ateroesclerosis), tejido celular subcutáneo, etc. Si fueran hidratos de carbono los transformaría en glucógeno (almidón animal) o en grasas. Pero el exceso de proteínas no es fácil de manejar: una parte trata de eliminarse por materia fecal. Otra parte se convierte en urea y se elimina por riñón con la orina; los aminoácidos que la componen pueden convertirse en glucosa, sobre todo para compensar caídas del azúcar sanguíneo. Pero muchas veces quedan, pese a esto, excedentes que justamente sirven como caldo de cultivo para diferentes organismos, cuándo el resto de las condiciones (temperatura, ph, caída de defensas, etc.) lo permita. De acuerdo con cuáles sean esas condiciones y esas proteínas, se multiplicará un tipo de germen o bien otro tipo de los que ya están presentes en el organismo o eventualmente de algunos que hubieran llegado por contagio, por ejemplo. Estos microorganismos (generalmente bacterias, hongos o parásitos, o a veces virus), son en otras palabras, conjuntos de proteínas y otros elementos organizados en forma de organismos vivientes, que de esta forma adquieren la capacidad de abrirse paso por sí mismos para terminar eliminándose del cuerpo en secreciones, pus que ellos mismos hacen formar, etc. Si las defensas del organismo están actuando bien, limitan estos procesos ayudando a una eliminación muchas veces imperceptible (infección sin enfermedad) o perceptible: enfermedad infecciosa aguda que muchas veces puede superarse sola, mejorando las defensas orgánicas, dejando de aportar elementos que se usan como caldo de cultivo (proteínas de lácteos, carnes y otras fuentes, harinas y dulces especialmente para los parásitos, etc.), desintoxicando el organismo de múltiples formas y cambiando las condiciones que enriquecían esos caldos de cultivo (ph, temperatura, etc.).
Existen hierbas, medicamentos homeopáticos, etc. que pueden no sólo, demostradamente, mejorar las defensas, sino también tienen acción antibiótica, antimicótica, antiviral o antiparasitaria suave, como para controlar el proceso, sin contradecir lo que el organismo está queriendo hacer: desprenderse del excedente de nutrientes que pasan a convertirse en basura. Sólo si la infección progresa y no se puede controlar con estos métodos, salvo infecciones graves como tuberculosis, etc., en las que sería prudente aceptarlos desde un principio, pasa a ser lógico, medicar con antibióticos, antimicóticos, etc. Lo inadmisible es que se den antibióticos de entrada ante problemas simples incluso en casos virósicos donde estos medicamentos no hacen absolutamente nada más que perjudicar, ya que siempre se ha dicho que por ejemplo una angina virósica se cura en 7 días con antibióticos y en una semana sin antibióticos, dado que estos actúan sobre bacterias y no sobre virus. Últimamente, por suerte, son mayoría los que piensan dos veces antes de medicar. Si es un error estar siempre en contra de medicar en forma alopática, también lo es estar sistemáticamente a favor.
4)- Depósitos múltiples y anómalos del excedente proteico no eliminado como microorganismos. Depósitos de calcio, etc.
Al matar estos gérmenes que estaban siendo eliminados por el organismo, toda esa basura queda adentro. Según parece, las bacterias muertas o moribundas podrían ser quienes den origen a virus, a los que ya no les afectan los antibióticos y como estos pueden perjudicar las defensas, harían que la infección virósica se prolongue más tiempo. Si no siguen por el camino de la transformación en virus o en bacterias resistentes a los antibióticos empleados, otra opción podría ser que esa basura (excedente de proteínas, grasas, calcio, etc.) se acumule formando verrugas, quistes, displasias, fibromas, tumores benignos o a la larga también malignos, si este modus operandi se sigue repitiendo, y se suman otros factores. Es lógico pensar en estos pasos si comprendemos que estas patologías son, en definitiva, células u otras formas más o menos organizadas de proteínas y otros residuos que, por lo antedicho y por otros motivos (incompetencia de los órganos depuradores del organismo, excesivo aporte con balance positivo, etc.), no se pueden eliminar y se van acumulando.
Hace falta consultar con un médico no muy cerrado en lo ortodoxo, ni muy fanático en contra de esto, para saber cuál es el punto a partir del cual ya pasa a ser peligroso no aceptar el antibiótico que él debería indicar y no ser automedicado, y por cuánto tiempo se debe tomar. Esto se ampliará en el capítulo de enfermedades infecciosas.
Es paradójico apreciar cómo el calcio de los lácteos no se deposita en donde se necesita (zona de los huesos que lo requiera) sino en cualquier otro lugar. Es mas, como veremos, roban más calcio del que aportan, siendo por esto causales de osteoporosis, como queda demostrado irrefutablemente en los más grandes, y serios estudios científicos, que mencionaremos al hablar de esta enfermedad. Como se recordará, dijimos en el punto 1 de este capítulo, que al bajar la IgA intestinal, las proteínas de la leche pueden absorberse enteras sin degradarse. El calcio de la leche y sus derivados viene en forma de compuestos, unidos a proteínas, formando, por ejemplo, caseinato de calcio. Si se absorbe de esa forma, o incluso, aunque se absorbiera como calcio aislado, o que el mismo se liberara al atacar el sistema inmunológico a esa proteína extraña, es muy probable que persista una memoria molecular similar a la que tiene una proteína por su estructura cuaternaria o disposición en el espacio, que le haga recordar para qué fue preparada en realidad esa molécula: para formar parte de la estructura ósea y desarrollar otras funciones en el ternero, que poco o nada tiene que ver con los huesos, y las otras funciones que en el ser humano debe desarrollar. Si bien esto es sólo una suposición, es innegable que el calcio de los lácteos, por el motivo que sea, se deposita, por ejemplo, en las zonas articulares de los huesos, formando los típicos osteofitos de las artrosis, también conocidos como “picos de loro”, o en los riñones, formando litiasis o cálculos de oxalatos de calcio, o en la vesícula constituyendo, junto al colesterol, los famosos cálculos biliares. También se los encuentra en las mamas, en forma de macro o microcalcificaciones aisladas o confluyentes, siendo estas últimas signo radiológico de malignidad tumoral o en las arterias integrando las frecuentes placas de ateromas calcificadas que las van obstruyendo, o en núcleos del cerebro, que se calcifican, o en la opacificación del cristalino, conocida como cataratas, o en cualquier otro lugar del cuerpo. Serios trabajos científicos demuestran que la leche fortificada con vitamina D y sus derivados, aumenta estos depósitos anormales de calcio.
No sólo el calcio de los lácteos puede depositarse en forma anómala si no también el calcio medicamentoso que se suele aportar desmedidamente por temor a la osteoporosis.
El calcio calculado por la naturaleza para el ser humano es otro. El que se encuentra en los alimentos que mencionaremos al hablar de saludables reemplazos. Por cierto, no sólo son proteínas o calcio los elementos provenientes de los lácteos que pueden depositarse en forma inadecuada. Varios de los elementos que lo constituyen, también podrían seguir los pasos ya vistos para el calcio y las proteínas. Un ejemplo muy estudiado es el de las grasas.
5)- Grasas por acción directa o indirecta-Factor X-O
Las grasas o lípidos de los lácteos, son saturadas, o sea, más densas y más sólidas y con sus carbonos unidos por ligaduras simples. Estas son las grasas que abundan en todos los alimentos de origen animal, con excepción del pescado de mar sobre todo, en el que predominan las llamadas poliinsaturadas. En los vegetales, prevalecen en cambio, las mono o poliinsaturadas que son menos densas, más líquidas y de más fácil digestión, con excepción del coco, cacao y palta que presentan un considerable contenido de grasas saturadas. En las saturadas que constituyen la leche y sus derivados, encontramos colesterol y ácidos grasos, siendo estos últimos en el organismo, convertidos por ejemplo, en triglicéridos. Como ya es conocido por todos, se han correlacionado, cuándo están en exceso, con los trastornos conocidos como arteriosclerosis y ateroesclerosis. Esto puede afectar tanto a arterias coronarias, conduciendo a la larga a un infarto de miocardio, como a arterias cerebrales, deteriorando en forma progresiva las funciones y estructuras del cerebro. También puede producirse esto en los riñones, en el intestino o en las arterias de las piernas (empobreciendo su circulación y en ocasiones obligando a llegar a amputaciones) o en cualquier parte del cuerpo.
Se ha demostrado que la leche homogeneizada, es doblemente más perjudicial para la arteriosclerosis que la no homogeneizada. La homogeneización es el proceso que permite que la grasa de la leche se subdivida en finas partículas y se distribuya homogéneamente, evitándose así la separación de la nata y el suero para que así sea más comercial el producto. Las grasas se encierran en pequeñas partículas llamadas liposomas que también incluyen y protegen de la digestión que normalmente harían lo jugos digestivos, a un peligroso elemento llamado Factor X-O o enzima llamada Xantino Oxidasa. Si bien esta enzima también se produce en el organismo para degradar las purinas de la dieta y convertirlas en ácido úrico, en este caso y en los lugares correspondientes (dentro de las células) no provoca riesgos para el organismo. Pero este Factor X-O proveniente de la leche y sus derivados, entra en el torrente sanguíneo sin escollos gracias a la homogenización de la misma y resulta ser el principal detonante de las lesiones de las arterias donde luego se depositarán grasas como el colesterol y los triglicéridos, plaquetas y minerales como el calcio, obstruyéndose gradualmente la luz arterial y el paso de sangre y/o endureciéndose las arterias favoreciéndose también así la hipertensión arterial en personas predispuestas. En el 7° punto de este capítulo daremos más datos sobre el Factor X-O y en el de enfermedades cardiovasculares, ampliaremos la información sobre todo lo antedicho.
Las grasas saturadas también enlentecen el tránsito intestinal y todo el mundo sabe que los quesos son, junto a la carne, los más importantes causantes de la constipación o estreñimiento. Indirectamente, a través de provocar esto y de transportar toxinas liposolubles (solubles en grasas), muchas de las cuales son cancerígenas, permiten que estas toxinas por ellos acarreadas y otras no llevadas por ellos, tengan tiempo de actuar en la luz del intestino o de absorberse y afectar cualquier sector del organismo. Esto está relacionado con el cáncer de colon y otras localizaciones y con las afecciones hepáticas, ya que el hígado capta esas toxinas que se absorberán debido a la constipación, para intentar bloquearlas, pero a costa de producirse típicos síntomas hepáticos como cefaleas o hemicráneas, dolor en la zona del hígado, fotofobia (rechazos por la luz), contracturas musculares (sobre todo en la región cervical), nauseas, irritabilidad con o sin hipertensión arterial, etc.
La leche, quesos, yogur y otros lácteos descremados o “dietéticos” si bien tienen menos grasas que los enteros, como mucha gente los cree más sanos, come mas, con lo cual puede en muchos casos, estar ingiriendo la misma o a veces más cantidad de grasas e indefectiblemente más cantidad de proteínas bovinas, que por lo visto pueden ser más perjudiciales aún que las grasas, por lo menos en cuanto a variedad de enfermedades que pueden desencadenar.
Además, existen evidencias científicas de que la caseína y quizás otras proteínas de la leche, se pueden transformar en grasas saturadas como el colesterol, lo cual implica que ni siquiera utilizando moderadas cantidades de lácteos descremados se logra hacer una verdadera prevención y menos aún tratamiento, de las enfermedades cardiovasculares y otros trastornos vinculados con este tipo de grasas.
6)- Por su hidrato de carbono (intolerancia a la lactosa).
La lactosa es un disacárido, o sea un hidrato de carbono producido por la unión de dos monosacáridos: la glucosa y la galactosa. Es el único hidrato de carbono de la leche y es característico de la leche de todas las especies mamíferas, incluso de la leche humana. Para su utilización debe degradarse en el intestino delgado preferentemente, a través de una enzima llamada lactasa. Esta se empieza a producir en el tercer trimestre de embarazo y declina sustancialmente luego de los primeros años de vida.
Se verificó que cuándo se aporta leche de vaca antes de los tres meses de vida, más rápidamente va disminuyendo la producción de la lactasa intestinal. cuándo por excesivo aporte de leche o por déficit en la producción de lactasa, queda lactosa sin degradar, ésta pasa al intestino grueso donde es atacada por la flora intestinal que la convierte en ácido láctico por putrefacción y fermentación. La mayor parte de los productos de este proceso son tóxicos e irritantes, incluyendo ésteres, ácidos y algunas aminas, como la tiramina y las cancerígenas nitrosaminas. Todo esto genera una acidificación también de la sangre que se verifica en un aumento del hidrógeno en la respiración de personas que padecen este trastorno, muchas veces no diagnosticado. Pueden producir gases, inflamación y dolor intestinal con o sin diarrea tanto en niños como en adultos que lo padecen y desaparece al poco tiempo de dejar los lácteos por completo. Al hablar de estos trastornos gastrointestinales mencionaremos también que otros hábitos pueden sumar su acción. Y de no eliminarse estos, quizás no alcance con dejar la leche y sus derivados para obtener una gran mejoría.
Si bien la lactosa no es alergénica, puede potenciar la acción alergénica de las proteínas de la leche vacuna. La deficiencia de la lactasa varía mucho de acuerdo a cada país (entre un 2% y un 90% de la población lo padece) siendo mayor el porcentaje de gente afectada en África y Asia, pero en la raza caucásica se incrementa luego de los 13 años. Los pediatras, clínicos o gastroenterólogos que la diagnostican, indican fórmulas de leche vacuna libre de lactosa, con lo cual mejora lo concerniente a este punto, pero no lo que tiene que ver con los otros 11 mecanismos, que suelen ser peores.
7)- Otros componentes naturales.
Uno de los más nefastos componentes naturales de la leche vacuna, que se concentra más aún en sus derivados y que también se encuentra en la leche de otras especies mamíferas es el Factor de Crecimiento Epitelial o EGF (Epitelial Growth Factor). La vaca produce naturalmente y segrega por su leche esta sustancia destinada a estimular el crecimiento de los tejidos epiteliales del ternero. Recordemos que un ternero suele aumentar de 0 a 200kg en un año pero un estímulo de este tipo en un bebé que crece mucho menos y peor aún en un adulto que ya no crece es indiscutiblemente peligroso: puede ser como kerosén para un incendio para cualquier tipo de cáncer o tumor benigno epitelial. La mayor parte de tumores benignos o malignos del ser humano son epiteliales: no sólo los epiteliomas de la piel, sino los adenocarcinomas y carcinomas epidermoides de mama, útero, ovario, colon, páncreas, estómago, esófago, pulmón, próstata, parótida, laringe, riñón, vejiga, vías biliares, etc., son de tipo epitelial. En casi todos estos tumores se verificó que la leche vacuna y sus derivados tienen un importante rol como factor causal y/o como detonante o facilitador de otros factores.
En los estudios anatomopatológicos exhaustivos se está evaluando en estos tumores qué porcentaje de las células atípicas tienen receptores para el EGF. Es lamentable ver que aún muchos encumbrados oncólogos no han caído en la cuenta y siguen diciendo a los pacientes que padecen estas patologías y que incluso su estudio histológico muestra muchos receptores al EGF, que pueden comer de todo y en abundancia, sobre todo mucha carne y muchos lácteos para mantenerse “fuertes” para afrontar la cirugía, quimio o radioterapia que se le haga. De esta forma lo que se ataca por un lado con la consabida toxicidad, se fortalece por el otro. Lo mismo veremos que sucede con los estrógenos que analizaremos al hablar de aditivos. El EGF no está presente en la carne y el pollo y quizás esto sea decisivo para determinar lo que hemos descubierto en nuestra investigación: que los lácteos son más cancerigenos incluso que la carne y el pollo.
Además de cáncer la otra gran causa de muerte en países como el nuestro donde prevalece el hiperconsumo en general, son las enfermedades cardiovasculares. Muy serias investigaciones responsabilizan a la leche homogeneizada y a los productos elaborados con ella, como el principal iniciador de estas enfermedades a través del Factor X-O (enzima xantinooxidasa), otro componente natural de la leche del cual algo hablamos en el punto 4 de este mismo capítulo.
Según el Dr. Kurt Oster autor junto a Donald Ross, y a Hazle Richmond Dawkins, del libro “The XO Factor: Homogenized milk my cause your hearth attak”, la xantinooxidasa biológicamente activa es más importante y decisiva que el colesterol, los triglicéridos y el tabaco, en la generación de arteriosclerosis. Si bien se encuentra en forma natural en la leche vacuna y por este motivo lo analizaremos en este punto, en la leche tal como sale de la vaca, el Factor X-O no es biológicamente activo por que puede degradarse fácilmente en el estómago. Pero como dijimos en el punto 4, al homogeneizarse la leche se hace inmune al ataque de los jugos digestivos y penetra en la sangre sin inconvenientes junto a las grasas. cuándo llega a la misma en parte es atacada por anticuerpos con lo que puede provocar los trastornos vistos en el punto 1 y 2, pero está demostrado que por sí sola, o quizás unida a estos anticuerpos circulantes que la atacan, se deposita en las capas superficiales internas de las paredes arteriales y del mismo corazón, atacando un tejido conocido como plasmalógeno y produciendo la liberación del superóxido (radical libre de oxígeno), un producto muy tóxico para las células que constituyen la zona interna de las arterias. Donde se acumula XO, esa zona arterial queda literalmente carcomida.
Luego esta zona empieza a endurecerse por el depósito de minerales y a continuación se deposita colesterol, triglicéridos y plaquetas, conformando las típicas placas de ateroma que van obstruyendo las arterias de cualquier parte del cuerpo, tal como se vio en el punto 5 de este capítulo y se ampliará en el de enfermedades cardiovasculares donde también analizaremos un tratamiento integral de estas afecciones que en muchos casos ha hecho innecesaria la siempre riesgosa solución quirúrgica de las mismas.
En niños de corta edad ya se verifica también una incipiente arteriosclerosis comprobada en diferentes estudios que encuentran una lógica explicación en la cantidad y variedad de productos elaborados en base a leche homogeneizada (yogures, helados, postres, leche chocolatada, etc.) que, “con mucho amor”, sus padres y pediatras los incitan a consumir cotidianamente.
Otro componente que en dosis bajas es útil, pero que resulta perjudicial en alta dosis por consumir lácteos en exceso o por el habitual agregado que hacen las industrias en la leche, es la vitamina D. Normalmente se forma en la piel en base al colesterol que allí se encuentra, gracias a la acción de los rayos ultravioletas que la simple exposición al sol durante algunos minutos por día permite (basta con 10 ó 15 minutos de exposición diaria al sol en cara y brazos o piernas para que se forme la suficiente cantidad de vitamina D) que luego se activa y almacena en el hígado, adquiriendo su forma final en los riñones, para luego desarrollar su acción facilitadora de la absorción del calcio y fósforo en el intestino. Sin embargo se suele aconsejar los lácteos como indispensable fuente de vitamina D (además del calcio) y para esto se los fortifica con esta vitamina y también con la A (que en grandes excesos, sobre todo medicamentosos, puede generar múltiples trastornos, incluso hasta encefalitis). La vitamina D estimula la acción del Factor X-O (recién descripta) y por lo tanto su exceso, asociado a las leches homogeneizadas y sus derivados, juega un importante rol en la generación de enfermedades cardiovasculares. También en exceso esta vitamina puede suprimir fácilmente varias funciones del sistema inmunológico: la producción de interleuquina 2 por el glóbulo blanco, con lo que se afecta la producción de los ya mencionados linfocitos T auxiliares o helpers, supresores y de anticuerpos. Si bien puede prevenir una proliferación excesiva de linfocitos y anticuerpos, la vitamina D en exceso resulta peligrosa por su efecto inmunosupresivo. Esto es particularmente grave en pacientes con SIDA y en comunidades carenciadas donde las enfermedades infecciosas son tan frecuentes y, “para hacerles un bien” se les obsequia a estas familias o en las iglesias o en los colegios, litros de leche homogeneizada y fortificada con vitamina D y sus derivados. Sería p




Comentarios sobre Lacteos como alimentación humana
Interesante....¿Y qué alternativas serían aconsejables para sustituir el consumo de estos productos?
Me gustarìa conocer las otras conclusiones de su escrito.
Tengo una hija la cual tiene principios de Esclerodermia y me gustaria saber como puedo ayudarla con su dieta.
Gracias
No tomo lácteos Como mucha fruta y verdura, pescado y poca carne
Tengo el hígado muy inflamado y grasiento hace muchos años , colon irritable ,plaquetas bajas , y tensión alta ,, no bebo alcohol pero
Me pusieron sangre hace 30 años
Tengo un tratamíento : Adiro de 300, Hidrosaluretil, balzak,
Llevo 10 años con esto no puedo trabajar. Trabajaba en la empresa familiar cuando iba a trabajar y hacia algún esfuerzo me pongo mala por eso no me dejan trabajar a hora ago las labores de la casa, y fregar suelos y barrer me pasa lo mismo se me inflama el cuerpo , sudores frios y pierdo fuerza en las piernas ,y me tengo que sentar
Cuando el cuerpo esta inflamado pierdo las funciones de orinar
Y cuando estoy bien el cuerpo funciona bien
Me han visto el urólogo , me mando beber mucha agua cuando vine a casa me tome dos, litros y al Día siguiente bebí otros dos litros y a la noche tuve que ir a urgencias y me pusieron una sonda porque havia subido mucho la tensión y no ha vía orinado
El neurólogo no podía mover la pierna y el brazo. Resultado , coágulos me mando Adiro y control por el medico de cabecera
A hora estoy con el Nefrólogo controlando la tensión pero yo no estoy bien los problemas no desaparecen
Tengo 55 años estoy de alta en la seguridad social y cobro una nomina que no estoy ganando y tengo miedo a coger una de presión que no levante cabeza
Por favor que especialista necesito